Dos años con Olivia

20130429-205549.jpgHoy hace dos años que me convertí en mamá y mi experiencia está siendo maravillosa. Cuanto mayor es Olivia, más disfruto de ella. Dicen que los dos años son terribles, pero de momento no se han manifestado (aunque ahora estamos pasando una mala época con la salida de las muelas). Olivia sigue siendo una niña muy tranquila, que se entretiene mucho con sus juguetes, haciendo torres o paseando a su muñeca.

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Un campo de fútbol con barbacoa

A mí también me gusta mi barrio y si hay algo por lo que me gusta más todavía en verano es por el campo de fútbol. Y no porque yo sea aficionada a darle a la pelota para colarla entre los tres palos, no. Es porque en el campo de fútbol del C.D San Roque las noches de verano son especiales.

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«Tele-abuelo, ¿dígame?»

Sin ellos todo sería mucho más complicado. Nos echan una mano cuando las fuerzas nos abandonan después de habernos levantado 30 veces en esas maravillosas noches de mocos perennes; se quedan con ella para que, de vez en cuando, nos percatemos de la persona que tenemos al lado y disfrutemos de nuestra pareja como eso, nuestra pareja, y no como el padre de nuestra hija; nos llenan la nevera de tuppers caseros; se preocupan por su educación (a mi padre solo le falta comprarle la camiseta blanca y roja del Sevilla Fútbol Club para introducirla en lo que, según él, es cultura) y no descuidan su fondo de armario (si no la freno, mi madre me la convierte en la Suri Cruise española). Sigue leyendo