Un sueño muy real

Anoche tuve una pesadilla. Soñé que alguien estaba en mi habitación mirándome fijamente mientras dormía. Me desperté bruscamente con el corazón acelerado. No me atrevía a abrir los ojos, pero notaba a mi lado en la cama, a mi marido, y de pie, esa otra presencia.

Después de un rato de pánico, pude mirar la hora en el móvil, que siempre dejo en la mesilla. Las 4:22. Me levanté, con miedo, y fui a ver a Olivia a su habitación. Dormía plácidamente. Me volví a la cama. Como no conseguía conciliar de nuevo el sueño y mi corazón seguía en un puño, desperté a mi marido y le conté lo que me había pasado. Le hice recorrer toda la casa para quedarme tranquila. Nos volvimos a acostar y me dio conversación para que se me olvidara el susto, nos acurrucamos y pronto se quedó dormido.

Me levanté de nuevo y me fui a la habitación de Olivia. Me senté al lado de su cuna, observándola dormir, pensando en ella, lo feliz que me hace, lo maravillosa que es, lo que me gusta abrazarla, lo que disfruto cuando ríe… Entonces me di cuenta de que estaba ahí, cerquita de ella… Igual que había sentido en el sueño y pensé que podría haber sido un recuerdo de cuando mi madre hacía lo mismo conmigo.

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15 comentarios en “Un sueño muy real

  1. A mi me ha pasado alguna vez, y te queda una sensación muy rara en el cuerpo, porque se vive muy real…yo sueño mucho, y las pesadillas las vivo muy intensas.
    Desde luego no hay nada más tranquilizador, que sentarse a ver como nuestros peques duermen plácidamente…son tan tiernos, tan perfectos…
    Bonita foto.
    Un besote

    • Yo también sueño mucho y me suelo acordar… Por eso, cuando tengo pesadillas me cuesta un montón olvidarlas. Recuerdo dos en las que se morían dos seres muy queridos y que me pasé toda la noche llorando. Besitos

  2. Posiblemente no fuese una pesadilla, sino que alguien que te quiere mucho y está en otra esfera ha venido a visitarte y tú, en esta ocasión, lo has notado. Cuando ocurre algo así no debemos temer nada sino recibir la visita con cariño, porque aquellos que vienen no quieren hacer daño, sólo comprobar (tal y como has hecho tú con tu hija) que todo va bien.
    Cuando yo recibo la visita de mi querido padre (hace 10 años que partió) no me asusto sino que le transmito cuando le echo de menos.
    Saludos 🙂

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