¿Quieres que tu hijo sea listo? Apúntale a ajedrez

ajedrez El padre de Olivia juega al ajedrez desde que era pequeño y sigue compitiendo con su equipo los domingos que puede, además de en sus ratos libres, en el ordenador. En casa Olivia ha descubierto el tablero y las piezas y llama a su padre para “jugar” con él, algo que de momento consiste en colocar las piezas en su sitio para luego hacer un barrido de un golpe. Otras, la pequeña decide que ella es la que sabe colocarlas y propone unas partidas surrealistas, de las que no sabría salir ni el mismísimo Bobby Fischer.

Un estudio elaborado por la Universidad de Sidney detalla las ventajas del ajedrez para los niños: mejoran su capacidad para resolver problemas, mejoran sus habilidades lectoras, de lenguaje, matemáticas y memorísticas, desarrollan un pensamiento creativo y original, aprenden a tomar decisiones más precisas y rápidas bajo presión, mejoran sus notas en los exámenes, aprenden a elegir mejor entre varias opciones, se concentran mejor, etcétera, etcétera, y todo ello independientemente de su sexo y de su nivel socieconómico.

Sobra decir que me encantaría que Olivia jugara al ajedrez, algo que en gran parte dependerá de su figura paterna, dado que mi conocimiento es el mínimo: mover las piezas.  Puede que incluso sea una asignatura más cuando vaya al colegio si es que España se toma en serio la declaración firmada el año pasado por el Parlamento europeo para que se introduzca esta disciplina en el sistema educativo, aunque algunos colegios ya la ofrecen como extraescolar. Además, en casi todos los clubes de ajedrez dan clases a niños.

Olivia y papá

Por si estáis interesados en el tema, he entrevistado a mi marido para que nos dé su opinión sobre cómo se inculca el ajedrez en los niños.

-¿Es posible inculcar la afición por el ajedrez?

-Inculcar el amor hacia algo o alguien es imposible. Como con la lectura, creo que lo ideal es enseñar a los niños que se puede disfrutar con esa actividad a cualquier edad y facilitársela lo máximo posible. Despertar su curiosidad, pero siempre sin obligar a nada.

-¿Desde qué edad es recomendable empezar?

Las piezas les llaman la atención desde que tienen un año, porque son unos juguetes muy bonitos. Ahí no recomiendo nunca comprar juegos de pitufos, superhéroes o tonterías por el estilo. Ya hay caballos y torres y reyes, que no necesitan disfrazarse para parecer más interesantes. Pero antes de los cuatro años creo que es prematuro enseñarles mucho más que sus nombres. A los cuatro o cinco, dependiendo de cada caso, ya están capacitados para empezar a aprender cómo se mueven y las reglas del juego.

-¿Cuál es tu plan para Olivia?

El plan es que Olivia tenga siempre el ajedrez a mano. Tiene la ventaja de que su padre, aunque es otro manta, sabe jugar mejor que la mayoría. Ella ya ha visto lo chulos que son el tablero y las piezas y, a poco que le interese en un futuro cercano, sabrá también más cosas que los otros niños. Pero lo importante es que disfrute jugando, no que se obsesione con ganar. El lado competitivo es otra cosa, que puede ser incluso negativo, mal asimilado.

ajedrez med

-¿Cuáles son las dificultades que esperas encontrarte en el camino?

La mayor dificultad es el ritmo actual de vida, que parece impedir actividades profundas como el ajedrez (o la lectura). Mi generación veía mucho menos la tele y, desde luego, no tenía videojuegos ni ordenadores, por no hablar de cómo maneja ahora un móvil o una tableta cualquier mico de un año o dos. Todos esos aparatos nuevos son magníficos, pero si se abusa de ellos nos restan tiempo para cosas esenciales.

-¿Qué cosas vas intentar mejorar respecto a cómo lo aprendiste tú?

A mí no me explicaron bien ni las reglas. Mi padre no era un buen jugador, por lo que tuve que aprender solo las sutilezas del juego. No obstante, siempre agradeceré que me enseñaran a jugar. En mi época no siempre era fácil encontrar rivales. Tardé mucho en descubrir un club y no se jugaba por internet como ahora. Ella siempre podrá jugar con su padre, la tecnología ha empequeñecido el mundo y tiene material de sobra (libros y programas) para mejorar por su cuenta si lo prefiere. Durante mucho tiempo, yo tuve un solo libro, que releía una y otra vez. Ahora no solo hay mucho más, sino que la calidad del material escrito es muy grande en algunos casos. Y los ordenadores ya son unos maestros insuperables incluso para un campeón del mundo. En mis tiempos, cuando salieron las primeras maquinitas, jugaban fatal y todavía se les podía ganar.

-El hecho de que sea una nativa digital, ¿cómo lo puede aprovechar para este juego?

El ajedrez, que tiene siglos de antigüedad, parece pensado para los ordenadores o para jugar por internet. Es además un lenguaje universal en el que un chino y un esquimal podrían entenderse a la perfección desde el primer minuto. Es difícil imaginar nuevos avances, pero si a un chico le gusta jugar, puede aprender a una velocidad impensable hace décadas, cuando hasta los grandes maestros iban a los torneos con unos cuantos libros en la maleta como único arsenal, además de sus conocimientos. Ahora en un portátil o hasta en un móvil caben todas las partidas importantes que se han disputado a lo largo de la historia. El peligro, claro, es la saturación, no saber distinguir el grano de la paja y que el exceso de posibilidades acabe siendo contraproducente.

Si queréis saber más sobre los beneficios de este juego milenario os recomiendo que leáis este interesante post del blog Jugar con cabeza (cuyo autor es el padre de Olivia).

¿Os gustaría que vuestros hijos dieran ajedrez en el colegio como asignatura? 

29 comentarios en “¿Quieres que tu hijo sea listo? Apúntale a ajedrez

  1. Genial la entrevista y muy interesante. Yo jugaba con mi padre cuando era pequeña, desde que eramos unos enanos en casa teníamos uno también y aunque al final mi hermano y yo nos tiramos más hacia las damas, también aprendimos a jugar o maljugar al ajedrez. Me parece un juego que expande muchísimo la mente de un niño, además de mejorar todo lo que has puesto en el post.
    Nosotros tenemos uno en casa y no le damos la salida que deberíamos porque al final siempre acabamos jugando a algo que no requiera tanta concentración, no tenemos mucho tiempo y el que tenemos pues no nos da para una partida de ajedrez la verdad. Esperemos que la peque también herede nuestro interés por los juegos en general porque es una manera increible de divertirse con otros.
    Besos
    PD: tenemos pendiente lo del torneo! a ver si sacamos algo de tiempo y organizamos algooooo, ains!

    • A mí mi padre también me enseñó, pero no pasé de algunas partidas con él y algunos amigos. Mi hermano y yo nos hemos pasado toda la infancia con los juegos de mesa, pero el ajedrez lo abandonamos.
      Lo del torneo tenemos que planearlo bien. Besitos

  2. Interesantísimo post. A mí me encantaba el ajedrez de niño y hasta la adolescencia lo jugué bastante. La pena es lo abandonado que lo tengo ahora. Me habéis estimulado con la entrada de hoy, así que creo que me lo voy a anotar como tarea.

    Ese papá vale para todo!

  3. Qué interesante!, yo no sé jugar, y el papá de Tenedor un poco, tenemos uno, pero ya lo hemos hecho mal, se lo regalaron, y es de Mickey,…todavía estamos a tiempo de comprarle uno normal.
    Un besito

  4. Muy bueno el post. El ajedrez es un juego maravilloso que sin embargo requiere de dos aspectos importantes que a los nativos digitales les va a costar tener en esta sociedad de locos: paciencia y tranquilidad. Menos play y más ajedrez. (será que estoy viejuno)

  5. Mis dos peques van a clase de ajedrez y aunque es los viernes por la tarde y aunque están cansados y aunque a veces les apetezca poco, la verdad es que se lo pasan estupendamente y me consta que aprenden. Además, juegan con otros niños de distintas edades y eso creo que ls motiva, a ambos.
    Me parece muy interesante y sí, no me importaría que se impartiera en el cole la verdad.
    Muy buen post y un tema de los que siempre son atractivos.
    Bss

  6. Muy interesante. En casa, los Reyes trajeron un año un ajedrez. Mi padre nos enseño a jugar a mi hermano mayor y a mi que echabamos partidas con él alternativamente. Creo que el padre de Olivia tiene razón y deberiamos tener ya un ajedrez en casa para que Sofía empieze a aprender y para que Jorge empiece a reconocer las piezas.
    Besos

  7. No es por nada, a mí me pierde la pasión, pero la pequeña abejita tiene el mejor maestro jedai posible, jajaja. Muy interesante la entrevista. Besos guapa y perdón por no comentar tanto como me gustaría, estoy abducida por las circunstancias, ya sabes, pero te leo siempre

  8. Hola guapa, muy interesante el post, como siempre. A mi hijo le gusta jugar (gracias sobre todo al juego de El pequeño Fritz que le regalasteis vosotros), pero la verdad es que yo soy tan manta que no lo potenciamos mucho, cogeremos la idea para esas tardes lluviosas en que dicen con voz lastimera «no tengo nada a lo que jugar» (y eso que su habitación parece una sucursal de una juguetería). Besos a toda la familia

    • Es verdad! Me acuerdo perfectamente! Y le gustó mucho el regalo. Intentad jugar con ellos, es un buen entretenimiento y un mejor entrenamiento mental. Seguro que a Javier se le da de miedo. Besos

  9. Cuando yo era pequeña, mi padre me enseño el Ajedrez, me regalo uno que para mi era un tesoro, nunca aprendí lo suficiente, pero recuerdo los momentos en que jugaba con el, concentrados intentado hacer la jugada maestra. Mis hijos aun no lo conocen, pero ciertamente me gusta la idea de que lo aprendan. Besos

  10. La verdad es que me parece genial que los niños se apunten a actividades tipo ajedrez y que se olviden, de vez en cuando, de las «maquinitas de Apple» y sucedáneos… Olivia lo tiene fácil porque su padre, lejos de ser un manta, es un crack del ajedrez (y del póquer también). En una de sus reuniones con su club de ajedrez pude estar presente (mucho antes de que nacieran Olivia y Martina) y me pareció increíble el nivel de concentración que allí se respiraba. Yo admiro mucho a la gente que lo practica porque yo me veo incapaz (mi cerebro no está diseñado para ello; lo noto), así que, como dice Fede, que Olivia siempre tenga el tablero a mano y que, poco a poco, vaya siendo consciente de que disfruta con él.

  11. Anda, si desde aquí si puedo escribir, jejej…Que bien!!!
    A mi el ajedrez me parece una forma estupenda de estimular su inteligencia, sin prisas ni presiones, pero haciendoles ver que es divertido…
    Yo sé lo basiquísimo y mi chico algo más, pero aun no nos habiamos planteado ponerle el tablero delante. Quizas hagamos como haceis con Olivia..una toma de contacto!.
    Estupendo post.

    PD: Y que ilusion poder vovler a comentar ;P

  12. Mi hijo también juega al ajedrez, su padre comenzó a enseñarle un verano y ahora, con 6 años, conoce cada pieza, sus movimientos, algunas jugadas, ¡y le gusta! El tablero siempre a mano en su cuarto, de eso se trata, de que lo vea, de que de repente le apetezca, lo coja, practique, incluso a solas.
    En el colegio, lo veo difícil. Sé de colegios privados -y algunos concertados- que la han incorporado como extra-escolar. En el sistema público…. pues ya os imaginaréis la respuesta.

  13. Pingback: ¡Felicidades, papás! | entremadres

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