Los Reyes Magos de mi infancia

“Ay, madre del amor hermoso, qué viaje tan horroroso, entre la tos de los camellos y el continuo traqueteo, triquitaca triquiteo, entre sus jorobas me mareo, a Melchora y servidora se nos ha jorobado el vehículo”. Así empezaba la obra de teatro “Las tres reinas magas”, que cuando era pequeña interpretábamos en Navidad mi hermano y yo con mis vecinas para nuestros padres. Como yo era la más morena, hacía de Baltasara. Como mi hermano era el único chico, pues San José. Y según me recordó el otro día, no tenía ni frase.

El caso es que de pequeños nos lo pasábamos genial con nuestras vecinas, que eran de nuestra edad, sobre todo en vacaciones, y más si eran de Navidad. Por las mañanas, al parque, donde nos juntábamos con más niños de la casa (era un jardín interior). Las tardes las pasábamos haciendo programas de radio, casinos, investigando en plan detectives y jugando al Cluedo, al Monopoly, a Hotel, a Bancarrota y al Misterios de Pekín. Pero si hay un juego de mesa del que recordamos partidas históricas, de las que dejábamos a medias porque ya había que irse a cenar y las continuábamos al día siguiente, ése era el Risk. Conquistar Europa y Oceanía, eliminar del mapa al ejército negro (ese siempre se lo pedía María Ángeles, que además era la que más veces ganaba) o conquistar 24 países eran los objetivos de un juego que mezclaba estrategia con azar. Todavía lo tenemos guardado en casa de mi madre en un armario, como pieza de coleccionista.

Volviendo a los Reyes, para mí es el día más especial del año, en el que todos volvemos a tener esa ilusión de cuando éramos niños. Incluso echo de menos no levantarme en casa de mi madre y despertarla entre mi hermano y yo para ir a abrir los regalos. Pero ahora tengo un marido al que creo haber contagiado un poquito la magia de esta fiesta y una hija con la que revivirla.

De hecho, este año ha sido la primera vez que nada más levantarme no fui corriendo al salón para abrir mis regalos sino a su habitación para verla despertarse. El momento regalos tuvo que ser pospuesto unos minutos más porque después tuve que llevarla directa de baño a limpiarla una súpercaca. Tenerla en mis brazos ha sido el mejor regalo de Reyes que he tenido nunca (el segundo en el ranking fue una Vespino blanca que me trajeron cuando tenía 14 años).

Ahora que soy madre y pienso en lo feliz que he sido en mi infancia, trato de soñar con que mi hija sea por lo menos igual de feliz que yo.

12 comentarios en “Los Reyes Magos de mi infancia

  1. Precioso post que incluye de todo: emotivos recuerdos de tu infancia, homenaje a la grandísima Gloria Fuertes y sus tres reinas magas y también el cómo ahora disfrutamos viendo la ilusión en los ojos de nuestros hijos (el nuestro es aún muy pequeño, pero ya esperamos ansiosos al año que viene).

    Nosotros somos unos fanáticos del día de reyes y así lo comentamos en un post hace unas semanas. Coincidimos contigo plenamente en que es lo mejor del año para los niños y los mayores si aún sabemos mirarlo con ojos infantiles!

    Y una vespino blanca con 14 años??? A ti te tenían muy mimada!!!!! 😛

    • Paparracho, me has calado muy bien. He sido una consentida toda mi vida, pero también he sido muy bueeeeena. AY, mi Vespino, cómo la echo de menos, qué adolescencia más divertida montada en ella y cantando las canciones de Modestia Aparte.
      Por cierto, que me encanta vuestro blog y lo voy a poner en cuanto tenga un rato en nuestro blogroll, que lo tenemos un poco abandonado.
      un besote

      • Vespino, Modestia Aparte… vamos, lo que se viene llamando «pija de manual» 😛

        A nosotros también nos gusta mucho el vuestro… será por bicéfalos también. A nuestro blogroll que vais!

  2. En mi casa éramos más del parchís y el Monopoly, aunque lo que más ilusión me hacía era jugar con mi hermano (3 años mayor que yo) a las oficinas. Cogíamos los dos teléfonos de la casa y mucho papeleo y a ¡¡¡jugar!!! Y totalmente de acuerdo contigo en que el día de Reyes es el más especial para los niños. Yo estoy deseando que Martina sea un poco más mayor para envolverla en toda esa fantasía que tantas mañanas me tuvo a mí despierta cuando era niña.

    • De los juegos imaginarios recuerdo jugar a ser carnicera y cortar los filetes para
      Mis clientes que solían ser mis tías y mi abuela. Por supuesto, también a ser profesora, un clásico.

  3. Me has emocionado muchísimo amiga, me has hecho recordar tantos momentos, con el clásico Cluedo, el Risk y el Monopoly. Los libros de Teo, los poemas de Gloria Fuertes, mi Nancy y mi Barriguitas, y mi súper caja registradora con la que vendí tantos productos e hicé tantos cambios de moneda, que cuando la abría sonaba el «ring». Que quieres que te diga de Reyes, tú ya sabes lo que para mí significa, el día más bonito del año y sé que el mejor regalo algún día, será el que tú has mencionado, un abrazo emocionado para ti, con todo mi cariño.

  4. Qué bonito… La verdad es que oyéndoos hablar a tí y a tu hermano, no cabe duda de que la vuestra ha sido una infancia super feliz, ¡además no os faltan anécdotas! Algunas de ellas incluso las nombraron en la boda de Mª Ángeles, a la que yo fui.
    Estoy segura de que Olivia tendrá la oportunidad de disfrutar de todo eso y más. Un beso muy fuerte!

  5. Recuerdos entrañables!! Efectivamente, no hay que olvidarse nunca de transmitir esa magia a nuestros hijos, no debe perderse nunca!! Viendo sus caras de felicidad te vienen recuerdos imborrables del pasado. Ojalá todos los niños del mundo pudieran disfrutar por igual de este dia…

  6. Me ha encantado el post, espero que tu señor esposo se acuerde también de las partidas de Cluedo con sus primas (servidora y mi hermana Olga, Blanca ni había nacido), de la nochebuena en nuestra casa en que los primos pequeños inundaron el baño para lavar a los muñecos (que eran rellenos de alpiste y se hincharon como esponjas), de las hogueras quemando cuadernos en el patio de nuestra casa (sí, hogueras, en aquellos tiempos era facilísimo coger un mechero porque además nuestros padres fumaban como chimeneas), de tirar los restos de la hoguera al patio de la vecina con la consiguiente bronca, del clan-clon (versión libre del ping pong que se jugaba sentados en el suelo con dos trozos de madera porque no teníamos raquetas ni mesa), de los programas de radio que grabábamos en un radio cassete (ahí fue donde hizo sus primeros pinitos porque se encargaba de las entrevistas, yo era la folclórica entrevistada), ayyy, qué tiempos… un besazo.

  7. Ayyyyyyyyyyyyy, qué post más bonito y cuántos recuerdos. Qué bien lo pasábamos. Y lo de la hoguera doy fe que fue de verdad…. muy fuerte….. internet no teníamos, pero imaginación…..besos a todas

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