Mucho antes de tener a Martina yo ya tenía claro que, llegado el momento, intentaría que la criaturita que saliera de mis entrañas llevara mi apellido primero. Mejor dicho, que tuviera un 50% de posibilidades de conseguirlo. ¿No se forma el cigoto con un espermatozoide y un óvulo? Pues eso, fifty-fifty para los dos. Sigue leyendo
El orden de los apellidos no altera el producto ¿o sí?
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