30 de abril de 2011. Diez días después de salir de cuentas, pude abrazar por primera vez a mi hija. Olivia pesó tres kilos y en cuanto me la pusieron encima rompí a llorar. Eran las nueve menos diez de la noche y toda la tensión y la emoción del día se convirtieron en lágrimas de alegría. Hoy hace un año de la experiencia más emocionante de toda mi vida y me gustaría pensar que un día Olivia leerá estas líneas para comprender todo el amor que siento por ella. Sigue leyendo
El año que Olivia cambió mi vida
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