Arnidol: siete letras mágicas

Yo siempre había querido una niña. En mi mente pre madre me imaginaba poniéndole vestiditos (no ñoños, por supuesto), zapatitos, gorros, pendientes, bolsitos… Todas esas cosas con las que martirizamos a las niñas. Y por fin, llegó. Martina es una niña, sí, pero no una de esas que yo me había imaginado; me explico: los gorros se los quita de un manotazo, le encanta tirarse en el sofá a lo Hulk Hogan, en la piscina se lanza al agua como si estuviera poseída y en la guarde ya nos han “leído la cartilla” más de una vez por sus mordiscos. En fin, que me ha salido una niña más bruta que las alpargatas de Algarrobo. Sigue leyendo

Semana horribilis

Hay días (y semanas enteras) en las que hubieras preferido pasar página. Yo me encuentro sumergida en una de ellas. Os cuento el porqué: este lunes en la guardería de Martina me avisaron de que los granitos del culete se le habían extendido por un brazo y una rodilla. Corriendo al pediatra. Diagnóstico: virus de manos, pies y boca. Solución: Apiretal para la fiebre y no llevarla a la guarde. Empieza la maratón de llamadas para ver quién puede quedarse con Martina estos cuatro días… Sigue leyendo

Dr. Jekyll en casa y Mr. Hyde en la guarde

6.30 horas. Martina demanda su desayuno, a golpe de garganta. Tras enchufarle un biberón de leche con cereales, la vuelvo a acostar y decido quedarme despierta para aprovechar la hora y media que resta hasta que vuelva a despertarse; esta vez, definitivamente. Es su primer día de guardería y quiero asegurarme de que todo está en orden: su bolsa de pañales, dos recambios de ropa, cremita para el culo, chupete, babero y su osito para dormir (cuando la inscribí y vi que en su ficha apuntaban lo del osito me quedé ojiplática porque nunca hubiera pensado que era tan importante, así que decidí meterlo en su mochila). Sigue leyendo