Semana horribilis

Hay días (y semanas enteras) en las que hubieras preferido pasar página. Yo me encuentro sumergida en una de ellas. Os cuento el porqué: este lunes en la guardería de Martina me avisaron de que los granitos del culete se le habían extendido por un brazo y una rodilla. Corriendo al pediatra. Diagnóstico: virus de manos, pies y boca. Solución: Apiretal para la fiebre y no llevarla a la guarde. Empieza la maratón de llamadas para ver quién puede quedarse con Martina estos cuatro días… Sigue leyendo

Dr. Jekyll en casa y Mr. Hyde en la guarde

6.30 horas. Martina demanda su desayuno, a golpe de garganta. Tras enchufarle un biberón de leche con cereales, la vuelvo a acostar y decido quedarme despierta para aprovechar la hora y media que resta hasta que vuelva a despertarse; esta vez, definitivamente. Es su primer día de guardería y quiero asegurarme de que todo está en orden: su bolsa de pañales, dos recambios de ropa, cremita para el culo, chupete, babero y su osito para dormir (cuando la inscribí y vi que en su ficha apuntaban lo del osito me quedé ojiplática porque nunca hubiera pensado que era tan importante, así que decidí meterlo en su mochila). Sigue leyendo