El dichoso puerperio

Tras de mí se cierra la habitación 6407 de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid. Es la  primera vez que Martina ve la luz. Yo soy la única afortunada que puede escaquearse de cargar con las maletas, bolsas, plantas, flores, cestas de frutas y demás enseres que una personita de 49 cm. es capaz de acumular en solo dos días de vida. Mi única función es no dejarla caer mientras repto con pasos de geisha. Sigue leyendo