Soy fan de las nuevas tecnologías y de los nuevos medios y, a menudo, me encuentro con personas que ponen el grito en el cielo por la “mala” influencia que los “gadgets” están teniendo en nuestras vidas. Siempre he pensado que los malos no son los medios, en este caso, internet, las redes sociales, los smartphones, sino el uso que les damos.
Igual de malo es ver la televisión ocho horas seguidas, jugar a la Nintendo durante todo un fin de semana o estar enganchado al Twitter desde el móvil como si no hubiera otra cosa en el mundo. Pero ahora que soy madre se me plantea un reto: educar a mi hija dentro de una cordura “tecnológica”. ¡Como si yo la tuviera! Sigue leyendo