El caso de las zapatillas perdidas

El ser humano es extraordinario, dice la marca Aquarius desde hace varios años en sus fantásticas campañas de publicidad (obra de Sra. Rushmore, la misma agencia que hace las del Atlético de Madrid). Esto viene a cuento a que estas personas aparecen en los momentos más insospechados.

El pasado 2 de junio me fui a Las Rozas Village a comprarle a mi santo unas zapatillas Munich por su cumple. Yo tengo dos pares y siempre le hablo maravillas de lo cómodas que son y alguna vez que otra me había lanzado una puyita quejándose de que él no tenía ninguna. Así que no podía tener más a huevo el regalo.

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