Quizá este post pueda quedar un poco viejuno, aunque prefiero decir nostálgico…
Me paro delante del escaparate de una juguetería, buscando algo interesante para Martina. La verdad es que con nuestra obsesión por no hacer de la casa un trastero la pobre tiene pocos juguetes ( la mayoría, heredados) y apenas hemos renovado alguno. Los tiene tan vistos que los ignora.
En los últimos años se han vuelto a poner de moda muchas marcas de ropa de nuestra generación. Y en los juguetes busco pensando más en mis recuerdos que en otra cosa. Esa compra por sentimientos que tanto aprovechan las marcas (mi compi de blog podría escribir una tesis sobre esto). Veo todos estos juguetes tan modernos o estas muñecas que no me acuerdo de cómo se llaman (pongo “muñecas” en Google y directamente me aparecen las dichosas Monster-High). Terroríficas. Por lo visto, el juguete más vendido en las últimas Navidades, con colas interminables y lista de espera. De locos.
En el top 5 las acompañan la Nintendo 3DS, Atrapa un millón, el Fifa 2012 y Scan 2go (coches basados en una serie que no conozco pero, al parecer, de gran éxito). Leo que el efecto nostalgia se hace notar y que las Nancys también están arrasando. Consciente o inconscientemente sigo buscando juguetes de mi generación (todos pensamos que nuestros juguetes eran mejores que los de nuestro tiempo presente).
Echo la vista atrás y recuerdo nuestra BH o la Orbea con cestita y luz (si la tenías está claro que eras la pijilla del grupo). A casa de nuestros amigos íbamos en bici o andando; llamábamos a la puerta o al telefonillo: “¿Baja Ana?”. Jugábamos al escondite inglés, al rescate, a policías y ladrones y a “churro va”. Salíamos de casa por la mañana con la mochila llena de libros, ignorando por completo ese anglicismo que tantas espaldas infantiles está salvando, el troley. Jugábamos todo el día y volvíamos cuando se encendían las luces de la calle. “¡Laura, sube!” gritaba mi madre por la ventana. “5 minutos mas, ¡por fi!”, “¡Sube!”, “Mamaaaaaaa”.
Hacíamos el bruto pero ahí estaba la mercromina. ¡La mercromina! ¡Clasicazo! Apenas parábamos por la tarde para coger el sandwich de nocilla o una pantera rosa (¿Qué es eso del L-Casei Imunitass con el que ahora nos quieren liar?). Quedábamos con los amigos o simplemente salíamos a la calle y allí nos los encontrábamos. Los chicos jugaban con cromos, chapas y globos de agua. En verano cazaban lagartijas y pájaros con el tirachinas y la “escopeta de perdigones” (¡Ay Froilán, lo que te perdiste!).
El ligoteo era sencillo. Los chicos nos perseguían para tocarnos el culo y no en un chat poniendo emoticonos. Nos gustaba el que nunca nos hacía caso. En esto no hemos cambiado. Somos así de “masocas”.
En la playa (recuerdo un viaje a Benidorm de 7 horas en un Simca 1200) pasábamos horas sin crema solar, sin clases de vela, pádel o golf, sin palos de espuma ni Nintendos que valgan (la máxima tecnología conocida era el Simón, los walkie talkies, el llavero con ruidos y tu reloj Casio con cuenta atrás).
Despierto de mis recuerdos frente al escaparate, miro a Martina y le deseo desde lo más profundo de mi corazón que cuando sea mayor tenga los mismos recuerdos maravillosos que guardo de mi infancia. Estoy segura de que será así. Y de que, además, ella también escribirá un post (o vete tú a saber cómo lo llamarán en su época) como este cuando mire a sus hijos.






Cómo te entiendo!!, yo para eso soy también algo nostálgica,es un sentimiento que creo que en mayor o menor medida sentimos todos, recuerdo tardes de reunión de amigos, comentando infancia, juegos, chuches, bebidas, etc…y a todos nos tocaba una parte de nuestros tiernos recuerdo, y esto añadido a que muchos juguetes de hoy en día me horrorizan…hacen que el tiempo pasado tenga mayor valor, supongo que a medida que avanzan las generaciones, pensarán lo mismo…
Un besoteeee
¡Qué post más bonito! También a mi (un nostálgico obsesivo) me emociona pensar en mis
años infantiles, tan lejanos ya. Alguien dijo que “la patria es nuestra infancia”. De todos modos, pienso que los seres humanos mitificamos un poco el tiempo pasado y que nuestro cerebro nos engaña al recordar, sobre todo, los buenos momentos.
Sí, yo también creo que mitificamos el pasado, pero a mí me gusta hacerlo, aunque en el fondo sepa que no es verdad. Uno de los juegos que más me gustaba de pequeña era cuando Álvaro y yo simulábamos que trabajábamos en una oficina, rodeados de papeles y bolígrafos y nos pasábamos el teléfono como si estuviéramos hablando con alguien. Recuerdo que nos decíamos el uno al otro algo como “necesito que me firmes este papel para pasarlo por fax urgentemente”. Entonces me parecía una frase súper moderna porque para mí el fax era una máquina casi mágica (¡pobre criatura!)
Ayyyyyyyyyy, Laurita, qué bonito….. ayer sin ir más lejos me dio un vuelco el corazón cuando escuché en la tele un anuncio de la bola-loca…. os acordáis? la puta-bola lo tenían que haber llamado, no se pegaba al mando ese ni a la de 3, yo chupaba e mando para que se pegara mejor, mando que por supuesto estaba lleno de mierda de la bola que andaba más por el suelo que por el aire…. y oye, no me ha pasado nada. Me encantan estos post de “momentos para el recuerdo”… y yo también tenía el hula-hoop o como se llamara,que me podía tirar horas jugando con él, no sé cómo no he terminado descoyuntada…. jajaja
Je, je, ¡me parto contigo, Olga! El hula-hoop sí que lo recuerdo, pero lo de la bola-loca, ni idea!! A mí el que me encantaba era el Simón, me ponía como loca para apretar a los colores que correspondieran… Y el juego de Operando (creo que se llamaba así), en el que tenías que “operar” a un paciente con un montón de aparatitos raros sin que te sonara un escandaloso timbre que te avisaba de que le habías matado (o al menos hecho más pupa de la que tenía). ¡Chulísimo!
¿y que me dices del clan-clon? para los no bellones, es una versión del ping-pong que se jugaba con dos trozos de madera (sobrantes de unas maquetas de casitas que hacía Olga cortando con una segueta las piezas y ensamblándolas luego) y una pelota de goma, sentadas en el suelo del patio y a darle a la pelota con las maderas durante horas…
ay si respondan
Chati, todos esos juguetes y recuerdos ahora son vintage, que queda mucho más glamouroso y seguro que incita a las nuevas generaciones a ansiar la Nancy o cualquiera de los juguetes de nuestra infancia. Todas las modas vuelven, así que no me sorprendería ver de nuevo en los escaparates a todos los que nos hicieron pasar tan buenos ratos, aunque quizá un poco modernizados. Y entonces podremos decir: “yo jugué con el original” jejeje.
Pues mira, no lo había pensado desde ese punto de vista, la verdad; aunque cuando veo a los niños tan pequeñitos jugando con el iPhone me entran los cuatro males porque lo veo de lo más antinatural… Ya tan pequeños y con las maquinitas a cuestas… ¡Con lo chulos que son los juguetes de madera de toda la vida!
Pues a mí las Monster High me gustan, qué le voy a hacer. Laura, el juego se llama Operación y sigue existiendo. ¡Hay una versión de Los Simpson y todo!
Me ha encantado el post. Es verdad que algunos juguetes vuelven o que no se han ido, porque el Operación (de MB, como decían machaconamente en los anuncios) efectivamente sigue existiendo en versión Simpson, Bob Esponja o Dora Exploradora. Otros modernos (tipo Monster High o Bratz que me parecen mini-lobas con esos labios siliconados y esos ojos repintaos) me horrorizan. De todos modos, los niños muchas veces (sobre todo si les racionas el tiempo de la consola, que me parece fundamental), juegan con lo más simple. Es verdad que a la calle no bajan a jugar como hacíamos nosotros, pero sí que se inventan juegos con lo que tienen a mano (los míos al menos).
Un beso
hola yo pertenezco ala quinta del año 1984 me educaron con los mejores jueguetes todos de MB , PLAYMOVIL y luego con la primera vidio consola! nintendo 1990 la verdad que los niños de ahora no tienen diversion nosotros saliamos a la calle a jugar y me castigaban por no querer entrar no por no querer apagar la consola!!! los niños de hoy en dia estan,,,,, fatal de la cabeza!